Timón o Plancha de nuestra actitud

¿Cómo aprendemos a navegar la vida? De pronto parece que con tanto año de escuela, saldríamos sabiendo al menos un poco al respecto de las emociones y su impacto en nuestra actitud. De la evaluación de nuestros pensamientos y la gestión de nuestras acciones y reacciones.

Pero no siempre resulta así. Promovemos al máximo nuestro crecimiento intelectual, sin tomar el otro pilar de nuestra existencia, que aunque aparenta ser menos rentable, si no se procura, también nos puede desestabilizar, me refiero al crecimiento emocional.

Se le puede llamar de mil formas, y pueden provenir de diferentes fuentes. De los pensamientos, de creencias, de nuestros instintos de supervivencia. Las emociones son el origen de nuestras acciones. La pregunta es, ¿sabemos hacia dónde nos estan dirigiendo?

No siempre reconocemos dichas emociones, muchas veces yacen tan arraigadas en nuestro comportamiento que ya ni las notamos tomar el control, no reconocemos las reacciones que nos disparan. Tristemente, esa inconsciencia delata nuestra incapacidad de gestionarlas de una forma más positiva, y productiva.

Los patrones de comportamiento son difíciles de romper porque estan fuertemente ligados a emociones emergentes que resultan de nuestro instinto de supervivencia en su intento por mantenernos a salvo. Todas aquellas rutinas, costumbres, o hábitos que nos proveen de bienestar a corto plazo, eventos que proveen seguridad, aprobación, o pertenencia. Así como ciertas actitudes resistentes, explosivas, o distantes, cumplen con la finalidad de devolvernos a esa zona donde nos sentimos protegidos, aunque sea temporal o falsa.

Este proceso se vuelve recurrente y progresivo. En muchas ocasiones un pequeño cambio dispara un sin fin de consecuencias, lo que resulta en una mayor frustración. Tomar el control requerirá tiempo y paciencia. Imagine que pretende desenredar una cuerda que tiene tantos nudos a su largo como nosotros de rutinas destructivas interiorizadas.

Es importante trabajar de manera consciente en identificar y comprender la raíz de dichas emociones, para poder manejarlas de manera efectiva y constructiva.

Reflexionar y buscar ayuda si es necesario, son pasos fundamentales en el camino hacia una gestión emocional más saludable. Es sin dduda el camino hacia el timón de nuestras vidas.

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