Han pasado tantos años, que ya mi tatuaje ha palidecido. La sangre consume sus tonos, casi tanto como el tiempo atenúa tu voz susurrando a mi oído.
A pesar de la neblina el sol sigue alumbrando, a pesar de la nostaliga, tu consejo sigue retumbando en mis actos. No hay un solo día que no respire profundo, a pesar del dolor y el miedo, el desaliento y el hastío. No hay un solo día que no viva a tope cada momento y ponga al rojo vivo cada sueño.
No hay momento de descansar si vivir es tu sueño. Por que en un abrir y cerrar de ojos se nos puede ir el aliento, y es mejor vivir en la cancha que morir en la banca.
Te extraño querido amigo, hasta encontrarnos.

