Epitafio – amando siempre la vida

Cuando muera, esparce mis cenizas en los árboles, aquéllos que siempre ozé admirar. Yo sé que la religión lo prohibe, que las costumbres habituales obligan, pero piensa un instante lo que yo te diría; qué mejor forma de dejarme partir, que acariciando una vez más ese suelo; qué mejor forma de quedarme para siempre, que al alcance de ese paisaje.

Cuando quieras huir, cuando quieras reir, o contarme algún secreto, cuando quieras llorar, o me quieras abrazar, y simple así permanecer en silencio, yo estaré justo ahí, con los brazos abiertos, en cada árbol que engalana sus ramas con heno.

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