No confundáis el gusto de ser servicial con la obligación de servir, ni el placer de estar, con la presión de quedarse, o el don de escuchar con la imposición de callarse.
Todos nacemos con alas, nadie es menos, ni más.
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No confundáis el gusto de ser servicial con la obligación de servir, ni el placer de estar, con la presión de quedarse, o el don de escuchar con la imposición de callarse.